lunes, 13 de junio de 2016

La publicidad.

De cualquier anuncio resulta un objeto e instrumento muy válido para el aprendizaje de la lengua y de los complejos mecanismos de la comunicación. Su valor radica, a mi entender, en su carácter contemporáneo y contextualizado, junto a su finalidad comunicativa precisa y compleja, y el rico uso que hace de todos los recursos retóricos para conseguir la máxima eficacia. El hecho de que la mayoría de la publicidad desborde el ámbito puramente lingüístico no minimiza en absoluto su valor, dado que en el trabajo del aula estos ámbitos extralingüísticos han de ser manejados por medio de la palabra.



Creo, además, que el anuncio publicitario constituye un texto completo, acabado, aunque no sea puramente lingüístico. Cualquier anuncio publicitario, en el formato que sea, se puede considerar un texto en el sentido que le dan Núñez y Del Teso (1996: 175) cuando lo definen como una unidad mínima de información, de comunicación y de interacción social.



En publicidad, como intentaré mostrar más adelante, se dan los cuatro tipos de texto y todos nos interesan en la clase de Lengua por sus características y sus posibilidades. Otro supuesto importante que manejamos es que toda publicidad se basa en el manejo hábil del componente emocional de los mensajes y es intrínsecamente “subliminal”, en un sentido figurado de la palabra.

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1 comentario:

  1. Los alumnos interpretan la publicidad de los productos de distinta manera, tal vez sin ningún sentido pero con la intervención del docente los alumnos pueden desarrollar una crítica reflexiva para que no se dejen engañar.

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